Durante años, el apellido Air en las tabletas de Apple hacía referencia explícita a su ligereza y delgadez. Sin embargo, la estrategia de Cupertino ha virado recientemente hacia una nueva misión: heredar las prestaciones que definen al modelo Pro para ofrecerlas en un rango de precio más contenido. Para un gran número de usuarios, el iPad se ha convertido en su ordenador principal, situándose en ese terreno híbrido entre el portátil convencional y el dispositivo móvil. Apple, consciente de esta dinámica, ha lanzado la sexta generación del iPad Air buscando precisamente ese punto dulce entre grosor y potencia, tomando prestadas muchas de las características del iPad Pro de 2022.
Potencia bruta bajo el chasis: el salto al M2
Para situarnos en el ecosistema actual de la marca, el iPad Air ejerce de hermano mediano, ubicado entre el modelo de entrada o el iPad mini y el todopoderoso iPad Pro. Mientras que el Pro, tras el evento ‘Let Loose’, presume del flamante chip M4, el Air no se queda atrás en músculo. Esta nueva versión, disponible tanto en 11 como en 13 pulgadas, integra el chip M2. Se trata de una evolución notable respecto al M1 de 2022, ofreciendo, según cifras oficiales, un rendimiento un 50% superior a la generación anterior.
En las pruebas realizadas con el modelo de 11 pulgadas, la experiencia ha sido impecable. El dispositivo se mueve con una soltura absoluta, rindiendo a la perfección tanto si se le exige el máximo en edición de contenidos y videojuegos como si se utiliza para tareas más cotidianas de navegación y consumo multimedia.
Diseño continuista con cambios funcionales
Antes de profundizar en el rendimiento, es necesario detenerse en el exterior. La novedad más llamativa y funcional es la reubicación de la cámara frontal, que ahora se sitúa en el lateral horizontal. Este cambio responde a una realidad de uso: la mayoría de los usuarios utilizan el iPad en modo apaisado, a menudo con un teclado para emular la experiencia de un portátil. Es un acierto de diseño, aunque nos deja un sabor agridulce por la ausencia de FaceID. El sistema biométrico sigue confiando en el Touch ID ubicado en el botón de encendido. Si bien para algunos será suficiente, al haberse modificado la disposición de la cámara, habría sido el momento ideal para integrar el reconocimiento facial.
En cuanto a la estética, se mantienen las líneas del modelo anterior pero se renueva la paleta de colores. Las variantes en negro, blanco estrella, púrpura y azul abandonan los tonos pastel por un acabado ligeramente más clásico.
Luces y sombras en la pantalla y la dependencia de los accesorios
La pantalla mantiene la tecnología Liquid Retina en ambas diagonales. Aunque la calidad sigue siendo sorprendente y alcanza resolución 2K, muchos esperábamos el salto a la tecnología OLED, que por el momento sigue siendo exclusiva del modelo Pro. Las limitaciones son evidentes: 60 Hz de tasa de refresco y un brillo de 600 nits, cifras que pueden quedarse cortas para la lectura o visualización de vídeo en exteriores. Como contrapunto positivo, el sistema de sonido ha mejorado sustancialmente y la autonomía aguanta una jornada completa sin despeinarse.
No obstante, la gran condena del iPad sigue siendo su dependencia de los periféricos. Es el producto más versátil de la compañía, pero su utilidad real está ligada a los accesorios que se adquieran. Sin el Apple Pencil o el Magic Keyboard, el Air corre el riesgo de quedar relegado a un simple monitor táctil. Tanto para estudiantes que toman notas como para artistas o usuarios de ofimática, la experiencia sin estos complementos puede resultar tediosa, haciendo que teclear en el móvil resulte incluso más cómodo.
Actualización del sistema: llega iPadOS 26.3
El hardware, por potente que sea, necesita un software a la altura. En este sentido, ya está disponible iPadOS 26.3. Históricamente, las primeras actualizaciones de software del año natural suelen ser ligeras en cuanto a funciones visibles, y este caso no es una excepción. La actualización se centra principalmente en mejoras de seguridad y rendimiento bajo el capó, aunque introduce un par de novedades interesantes para el usuario.
En el apartado estético, Apple ha reorganizado la galería de fondos de pantalla, dividiendo la antigua sección de ‘Tiempo y Astronomía’ en dos categorías independientes. La sección de Tiempo añade nuevas opciones que, manteniendo la visualización de las condiciones meteorológicas en vivo, integran diferentes tipografías y widgets.
Privacidad avanzada para la gama alta
La novedad técnica más relevante es la función ‘Límite de Ubicación Precisa’. Se trata de un ajuste de privacidad exclusivo para los modelos iPad Pro M5 con conectividad celular. Esto se debe a que la función requiere el módem C1X diseñado por Apple, presente únicamente en estos dispositivos de gama alta. Aunque por ahora su uso está restringido al hardware más puntero, es previsible que esta tecnología acabe beneficiando a una base de usuarios más amplia en el futuro.
Más allá de estos cambios, las notas oficiales de la versión son escuetas, citando simplemente importantes correcciones de errores y parches de seguridad. No obstante, la mirada ya está puesta en el futuro inmediato: se espera que la primera beta de iPadOS 26.4 llegue en las próximas semanas, cargada, esta sí, de nuevas funcionalidades, entre las que destacarían las esperadas mejoras de Inteligencia Artificial para Siri.